martes 24 de noviembre de 2009

Límites

Este fin de semana se manifestaron los agricultores porque no es rentable su trabajo. Hablando con mi padre proponía poner precios máximos o beneficios máximos por parte de empresas intermediarias, cosa que lo único que trae es escasez de bienes, como comentó Juan José Mora en un artículo reciente: Precios máximos.

Por tanto, en una sociedad libre, en un libre mercado (recordemos que el mercado no sólo son voraces empresas) cuando algo no es rentable se deja para poder liberar recursos a otras actividades que sí sean rentables y que los consumidores quieran, porque muchos olvidan que en un mercado quien tiene la soberanía es el consumidor y no la empresa.

Pero mi padre me preguntaba qué harían los agricultores cuyos campos no son rentables, y teniendo en cuenta dos grandes factores como son las subvenciones, empezando por la PAC o el PER "andalú" o los aranceles para que países más pobres no puedan comerciar con nosotros, no deben ser pocos. En ese momento mi respuesta era un simple no lo sé, pero ¿qué respuesta puedo dar? ¿No sería tan arrogante como Z al querer cambiar el modelo productivo?

Es decir, yo no soy empresario, ahora mismo no aplico mi creatividad o capacidad empresarial a dar trabajo a otras personas, por tanto, ¿cuáles son los límites de un economista o de un seguidor de la escuela austriaca? ¿Podemos decir a qué se tiene que dedicar alguién? ¿O podemos decir qué actividad será productiva? Pues no, repito, seríamos tan planificadores y tan arrogantes como cualquier político-intelectual-demás-personaje-vividor-del-cuento.

Lo único que podemos decir es que se han de reconvertir y que debe existir libertad para que un emprendedor se arriesgue en una nueva actividad que puede ser rentable, por lo cual tendrá beneficios y saldrá bien o no será rentable, se habrá equivocado y tendrá que cargar con las consecuencias.

4 comentarios:

El vendedor de pararrayos dijo...

En gran medida, el problema con los agricultores es que se les ha mantenido en una burbuja protectora, y ahora resultaría demasiado drástico sacarlos de esa burbuja, porque la mayoría no sería capaz de dedicarse a otra cosa, y caerían en la desesperación.

Sin embargo, a la mayoría no nos queda más remedio que adaptarnos, entre otras cosas porque no formamos un grupo de presión, no estamos organizados para exigir privilegios y medidas proteccionistas. No vamos lloriqueando por las esquinas ni tampoco vamos exigiendo que la sociedad nos proteja para no tener que enfrentarnos a la cruda realidad. Imagina a un diseñador web que no se adapta a las innovaciones y que sigue haciendo lo mismo que hacía 10 años atrás, y que además pretende cobrar lo mismo. Sucumbirá, porque no encontrará clientes para mantenerse. Y es normal y lógico que así sea. Tendrá que ponerse las pilas o cambiar de actividad. Pero resulta difícil imaginar una organización de diseñadores web anquilosados exigiendo al gobierno que fije precios, les conceda subvenciones y les proteja de la competencia de otros más eficientes, o más baratos, o ambas cosas. La gente no diría: "pobrecillos, se van a morir de hambre si no hacemos algo por ellos". No, dirían: "vaya cara más dura". Y con razón.

Israelem dijo...

Jeje, cierto, precisamente Juan Ramón Rallo ha escrito un artículo hablando sobre el tema de la agricultura y una posible solución: Una solución de mercado para la agricultura.

El vendedor de pararrayos dijo...

Juan de Mariana, hace cuatrocientos años, no tenía pelos en la lengua:

Los que viendo arruinada su hacienda se adhieren a la magistratura como el náufrago a la roca, y pretenden salir de sus apuros a costa del estado, hombres los más perniciosos, todos estos han de ser rechazados, evitados con el mayor cuidado.

Israelem dijo...

Jeje, además, comentó lo que ocurría cuando se devaluaba la moneda y muchísimas cosas más.

Este año se cumples 400 desde que se publicó su gran obra, Tratado y discurso sobre la moneda de vellón. Estaría muy bien que la reeditasen y la pudiéramos leer.

La última edición es de 1987 de la mano de Lucas Beltrán, el cual también publicó un artículo en la Ilustración liberal.