Hoy como se ha producido un fenómenos bastante curioso y es que muchos se han dado en cuenta en twitter que Sostres es un provocador y le gusta esto de crear polémica. Primero os traigo el artículo pinchando aquí.
Bien, ahora analizaré un poco el asunto. Pedro J. Ramírez, directo de El mundo, introdujo la columan en la edición en papel, incluso publicó en su twitter que sería polémico. Por lo tanto o lo leyó o le dijeron de qué iba. Es más, Pedro J es alguien que sabe lo que es irse de un periódico para poder decir lo que uno quiere, con lo cual no es nuevo en esto. Ahora bien, él como director está en todo su derecho de publicarlo o no. Si yo escribiera en Libertad Digital e hiciera una columna alabando las maravillas de la intervención estatal pues es normal que me dijeran que no lo publicaban o si escribiera en Público y redactara tesis anarcocapitalistas.
Conociendo la popularidad de Sostres, seguro que hubiera encontrado otro medio para publicarlo. Como le ocurrió a Carlos Herrera cuando El País le pidió un artículo y luego no se lo publicó, que ya hay que ser idiota, pero bueno.
Siguiendo con los hechos, la mañana de hoy / ayer muchos tuiteros se cabrearon con Sostres y Pedro J. se bajó los pantalones, me ahorré chistes fáciles, quitando la columna de Sostres de la edición digital. Pedro J, eso se llama censura, si la has publicado, como director puedes hacer una cosa y es seguir adelante y apoyar a tu columnista. ¿Acaso te has echado atrás cuando publicaste el GAL? ¿Te has echado atrás cuando publicas del 11M? ¿Te has echado atrás cuando has publicado las actas de ETA con el gobierno de Z?
Pedro J, la libertad de expresión hay que defenderla siempre, te guste o no, estén de acuerdo unos cuantos o no, no voy a decir tus lectores, porque más de una vez he comprado El mundo, por tanto, soy lector y estoy de acuerdo en que se publique el artículo de marras.
La libertad de expresión, como tantas libertades, se han de defender cuando uno esté de acuerdo o no. Entiendo que a muchos no les guste la columna o columnas de Sostres, perfecto, nadie les obliga a leerlos, es más, nadie les obliga a comprar El mundo, por tanto, ¿por qué tanto en ir contra este hombre?
1 comentarios:
Israelem, interesante entrada ésta que nos traes hoy al respecto del artículo de Sostres en El Mundo. Y como estoy de acuerdo con tu exposición al respecto de la libertad de opinión, permíteme que me centre en la línea argumental de Sostres.
Por cierto, ¿conoces alguna clase de violencia de la mujer hacia el hombre criticada como tal por el feminismo? Porque al fin y al cabo, es lo que semióticamente denuncia Sostres en su artículo: la legitimación feminista de toda clase de violencia de la mujer al varón.
Que tu mujer se va con el vecino del quinto y diez años más tarde, en una discusión con ella te revela que tú hijo no es tuyo... no es violencia hacia el hombre (según las malas lenguas de los departamentos de ginecología de los hospitales españoles aproximadamente el 25% de los hijos no lo son de quienes dicen ser sus padres varones, que por supuesto no lo saben). Pero eso no es violencia contra el varón.
Según los informes provida en el mundo entero, hay al menos un 20% de padres que les gustaría tener los hijos, pero las mujeres no deciden dar su consentimiento y deciden matárselos (perdón abortarlos). De nuevo el feminismo no ve como un acto violento contra el varón que cualquier mujer pueda matarle los hijos a un padre.
Estamos hablando de casos de doble violencia femenina, contra esos padres y contra esos hijos. Siempre con resultados dramáticos y en no pocos casos con resultados trágicos de pérdida de hijos. Dramáticos, porque ese hijo que con diez, quince o veinte años se entera que su padre no es tal y para ese padre, que con ese hijo se ha encariñado, tampoco es su hijo. Para ambos, hijo y padre, dichas vivencias trasmutan sus vidas en una desconfianza existencial en el ser humano, muy en concreto contra la mujer. Trágicos, porque en no pocos casos ese hijo es matado queriéndolo el padre y ante dicha violencia el padre responde contra la madre del mismo modo.
¡Pero ete aquí!, que para el feminismo esos casos nunca son definidos como violencia de las mujeres contra esos hijos y contra esos padres. Para estos últimos, tales actos realizados por sus compañeras han de ser interpretaros siempre como la normal libertad de las mujeres para hacer lo que quieran con sus hijos y por supuesto, todo ellos al margen de derecho igualitario alguno por parte de los hombres.
Al feminismo se le puede definir de muchas maneras, pero su objetivo final siempre es el mismo: la legitimación y legalización de toda forma de violencia de la mujer hacia el varón.
Cuando una ideología llega a ese extremo (y el feminismo, no es que llegue, es que nació con ese objetivo), inevitablemente toda respuesta a sus principios será lo único que definirá como violencia.
Dicho principio, a lo largo del siglo XX el comunismo lo demostró llenando de gulags y asesinatos en serie en todos los países en los que triunfó. El fascismo y el nazismo hicieron lo mismo. En la historia le ha tocado ahora el turno al feminismo.
Eso es lo que denuncia Sostres en su artículo.
Un cordial saludo Isrraelem por tu acertada crítica a las actitudes hipócritas de El País de la derecha (léase El Mundo).
Pablo el herrero
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